
Sin un centavo, pero con muchas ganas de seguir adelante, tío y sobrino pensaron que sería una buena idea empezar un negocio por su cuenta.
BROOKLYN, N.Y..-A mediados del 2007, cuando los dueños de Little Charlie's Clam Bar, un restaurante italiano en Manhattan, decidieron cerrar sus puertas después de más de 80 años en operación, fueron muchos los trabajadores que de la noche a la mañana quedaron sin empleo.
Entre ellos estaban el colombiano Desiderio González y su sobrino Didier Arcila, quienes llevaban ya más de 20 años en la cocina del famoso restaurante de la Pequeña Italia.
"Nos engañaron, nos dijeron que no nos preocupáramos, que en tres meses nos iban a dar trabajo, pero no fue así", recuerda Desiderio sobre aquellos tiempos de incertidumbre y desempleo.
Sin un centavo, pero con muchas ganas de seguir adelante, tío y sobrino pensaron que sería una buena idea empezar un negocio por su cuenta. Y ¿por qué no? Al fin y al cabo, ambos conocían el negocio al dedillo; se habían especializado en cocina italiana y tenían un grupo de fieles seguidores amantes de su cocina.
La cuestión era lanzarse
Así que, echando mano de varias tarjetas de crédito y eventualmente la hipoteca de su casa, Desiderio logró juntar lo suficiente para abrir Desy's Clam Bar, un restaurante familiar en un barrio de Brooklyn muy cercano al corazón de Manhattan.
Sin embargo, el crédito y la hipoteca, por la que consiguió $120,000, alcanzaron apenas para reconstruir un local en lo que había sido una iglesia evangélica, adquirir el equipo y tramitar todos los permisos necesarios con la ciudad.
Ahora lo que faltaba era el imprescindible capital fresco para hacerse de un inventario y comprar los insumos necesarios para poner las manos en la masa -y en la salsa- y lanzarse a cocinar.
ACCION: El empujón final
Hacia fines del 2008, y después de varios angustiosos meses de trabajo y espera, Desiderio por fin contaba con un local debidamente acreditado, equipado y listo para empezar a servir las creaciones culinarias que había aprendido en la Pequeña Italia.
El problema es que ya para esas épocas, el capital inicial había comenzado a mermar. Fue entonces cuando la familia entró en acción.
Una prima de Didier puso a Desiderio en contacto con ACCION USA, una organización que se especializa en otorgar préstamos a pequeños empresarios. Y en apenas un mes y tras una breve evaluación del negocio, ACCION USA les concedió un préstamo a cinco años por $25,000, que resultó clave para Desy's Clam Bar abriera sus puertas finalmente el 5 de diciembre de 2008.
El proceso de otorgamiento del crédito fue relativamente fácil, en gran parte porque Desiderio tenía un muy buen historial de crédito. Y es que a pesar de no tener ahorros y haber contraído varias deudas para lanzar su restaurante, Desiderio es sumamente responsable en lo que se refiere a sus finanzas personales -y ahora a las de su negocio-.
"Yo me esmero por pagar a tiempo mis cuentas; nunca me atraso, nunca he pagado tarde", dice este empresario originario de Cali, Colombia, orgulloso padre de 3 hijos y un enamorado a todas luces de su negocio.
Un año y una fórmula popular
Desy's Clam Bar, que está por cumplir su primer año, ha logrado ganarse un espacio importante entre sus clientela, cada vez más extensa.
Pero no sólo eso: la famosísima salsa del lugar -cuyo secreto sus creadores guardan casi como el de la fórmula de la Coca-Cola- es tan popular, que ahora reciben pedidos desde Illinois, Florida y hasta California.
"Nos dicen que no encuentran esa salsa en ningún lado", dice orgulloso Didier. Poco a poco, el negocio ha ido creciendo como la espuma: de los $450 que vendieron durante su primer día de operaciones, Desy's Clam Bar vende ahora un promedio de $12,000 a $14,000 a la semana.
Además de los comensales diarios (el negocio abre los siete días de la semana), Desy's Clam Bar se esfuerza en hacer repartos a domicilio Manhattan e incluso hasta Nueva Jersey.
Paredes decoradas con dinero
Al cliente, lo que pida. Y muchos de los mismos italianos que por años abarrotaron el Little Charlie's en sus épocas doradas ahora son clientes regulares de Desy's Clam Bar, aun cuando tengan que cruzar el río.
Las paredes del restaurante están decoradas con cientos de billetes, muchos de un dólar, pero varios de $20 y hasta de $50; la mayoría estos proviene de "Los gitanos", un fiel grupo de seguidores de Desiderio y Didier, quienes antaño solían frecuentar el Little Charlie's Clam Bar.
Tan pronto descubrieron el restaurante, los gitanos "nos abarrotaron el lugar apenas dos semanas después de abrir", recuerda Didier.
Y sobre los billetes que adornan sus paredes asegura: "Los tenemos ahí para la buena suerte. Nunca los hemos usado".
Pese al repentino éxito de su restaurante, tanto Desiderio como Didier son muy realistas... y sobre todo muy cauteloso. A la hora de preguntarles por sus planes a mediano y largo plazo, ambos dijeron que la meta es primero pagar las deudas y liquidar los préstamos.
Una vez logrado esto, aseguran, su sueño sería expandirse a otros barrios y ¿por qué no? a otras ciudades también, eso sí, siempre con los pies en la tierra.
El negocio familiar todavía no cumple un año, pero Desiderio ya ha recibido en varias ocasiones la oferta de asociarse con alguien más e incluso le han propuesto abrir un segundo restaurante en una ciudad cercana.
Pero, al menos por ahora, ha rechazado la idea: "Primero queremos concentrarnos aquí... luego, ya veremos," dice.